¿Conociste a Paco Bravo?
Francisco Bravo Conejo, nació en el Valle de Abdalajís en la calle Juan Chamizo nº 48 el día 9 de Octubre de 1958 y se marchó a la temprana edad de 55 años el día 31 de Marzo de 2014.
Aquel que tú crees que ha muerto, no ha hecho más que adelantarse en el camino. (Séneca)
Si escuchas hablar de Paco Bravo, Paco de la Huerta Mora, Paco el de Frasquita la del pan, Paco el del Pájaro Loco era él, no tendría que advertir a nadie de nada pero ya que estoy me lo voy a permitir, todo lo que escuchéis de su persona será con toda seguridad bueno y casi seguro se quedaran cortos y probablemente hasta yo mismo me quede corto con estas letras.
Voy a utilizar esta fotografía para describir quien era, que representa, que veía yo en él.
Si profundizar y mirando la foto con nostalgia la primera palabra que veo, es:
Humildad, era sencillo por naturaleza, tan solo era arrogante y orgulloso con las dificultades, sabía que los limites estaban en la mente y en el interior, por cierto rompió un montón de barreras.
Comprometido sería la segunda, con su mujer, con sus hijos, con su familia, con sus amigos, políticamente y socialmente con el resto.
Disciplinado que no sumiso, sería la siguiente y destacable, verlo trabajando era un goce para la mirada de cualquiera, os prometo que muchas veces cuando lo veía cerraba los ojos para intentar acercarme a él desde el respeto, tan solo para empatizar.
Emprendedor, fue capaz de adelantarse a los tiempos inaugurando un local que nadie sabía ni pronunciar su nombre “Pub Pájaro Loco”.
Musicómano, era un placer compartir momentos musicales con él, sin salir de su pequeño rincón viajaba y nos hacía viajar a través de la música a lugares que ni él había estado ni tampoco podía ver.
Luchador, la vida no lo trato demasiado bien, pero él jamás se doblegó a las adversidades por muy duras que fueran, y lo fueron.
Se levantó cada vez que le ponían un obstáculo y seguía caminando, luchó como luchan los guerreros, hasta el último suspiro de la batalla.
Yo tuve el enorme placer de conocerlo, no con la profundidad que me hubiera gustado pero si con el fondo suficiente para decir que si hay algún espejo donde mirarse su persona seria el adecuado, te lo dice uno que nunca le gusto mirar a luz de nadie, porque siempre me gusto tener mi propia luna.
Mi frase para terminar con estas sencillas palabras, nunca me dijo que las pensara pero creo que perfectamente las podía pensar:
“Doblegar a nadie, pero tampoco ante nada ni ante nadie”
